Extracto de “La Tormenta”: Sobre “Bello Monte”

Es difícil hablar sobre mi novela no terminada, “La Tormenta“. Lo mejor – quizás lo único – que he hecho y a la vez la peor decisión de mi vida. Algún día verá la luz, lo garantizo, pero por ahora compartiré con los cibernautas que se tropiecen con este aún desconocido blog un mínimo extracto que tiene que ver con el preludio a la grabación del videoclip arriba mostrado.

Como siempre, no garantizo que sea el texto final que aparecerá en la versión formal de la novela. De hecho, prácticamente puedo garantizar que cambiará. Cuatro párrafos sobre “Bello Monte“, a continuación: 

Abro los ojos y me uno al mundo de los vivos ya satisfecho, hoy grabaremos otro videoclip. Al fin. La producción consumió el mes completo y toda la energía disponible, a pesar de que poco planeamos. Y casi no sale, suspendimos dos veces y el mes que viene se acabará el mundo saldré de Caracas. Pero aquí voy: café, ducha rápida y al suelo. Con un rápido ritual expulso toda posible influencia negativa de mis alrededores, con mucho esfuerzo doblo mis piernas como pretzel, entro en flor de loto y me calzo los audífonos.

Comencé a experimentar con “Binaural Beats”, sonidos, tonos puros y vibraciones mezclados con ondas – Alfa, Beta, Gama – que se utilizan para calmar y masajear el cerebro. Play y el mío tiembla por 25 minutos en los que recibe la “Resonancia de Schumann”; uno de los más básicos y clásicos, según la descripción vibra a la frecuencia de éste, nuestro universo.

Termina y la columna vertebral me late con dolor en dos puntos. Por instinto invierto tres minutos como muerto sobre el frío cemento mientras la espalda se reajusta, en el futuro cercano me enteraré que es lo acostumbrado luego de practicar yoga. Apurado, me adentro en la franela que muestra una caricatura de Albert Hoffman sobre una bicicleta en 1945, empaco una muda y salgo.

Uno no sospecha de cuanto demente contiene Caracas hasta que viste la ilustración de una papeleta de LSD. Tres no pueden evitar mirarla embobados, dos me gritan y aplauden de lejos. Hago todo el recorrido en el sistema Metro/ Metrobús para evitar sudores innecesarios, debo estar listo para la cámara; desembarco en Bello Monte, subo a El Cuartel General, extraigo un joint del zapato izquierdo y lo comparto con Pancho, que dirigirá. Me muestra la cámara que le prestaron y describe sus características. El plan es sencillo: realizar tomas en todo edificio, negocio o cartel que muestre el nombre de la urbanización, que también resulta ser el de la canción. E improvisar.

¿Qué? ¿Eso es todo? Nah, en “La Tormenta” cuento exactamente qué pasó ese día, el detrás de cámaras del videoclip.

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