PALABRA SABIA 005

Le di una pasada a “The Fountainhead“. Debo decir que la filosofía de Ayn Rand me pareció risible. Era una “fantasía de supremacía de la raza blanca como superior” plasmada en forma de principios del siglo 20.

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Escribir en tu segundo idioma es como vestir una camisa de fuerza

Tengo más de una década leyendo en inglés constantemente y viendo casi toda película o serie sin subtítulos, creí que sería más fácil. Hace casi un año comencé el arduo proceso de forjarme una carrera como periodista en inglés desde cero, abrí este blog, abrí esta cuenta en Twitter y abrí los ojos buscando oportunidades. Luego de un par de falsos comienzos, de ofertas que parecían muy buenas para ser verdad, de propuestas que se me escurrieron entre los dedos, por fin conseguí mi primer trabajo en el blog de Forever Redwood.  Creí que sería más fácil.

Al salir de mi zona de confort – entretenimiento y cultura pop – y verme obligado a enfrentarme a una audiencia a la que no estoy acostumbrado – propietarios de casas con hijos y nietos – fue que choqué de frente con mis limitaciones. A pesar de los años de entrenamiento no puedo expresarme con comodidad, a veces no encuentro las palabras, a las oraciones les falta poder y belleza. Es frustrante. Por otro lado, es un reto que pone a mis neuronas a funcionar tiempo extra, sensación que disfruto. Avanzo lentamente, aprendo con dificultad, pero avanzo y aprendo.

Afortunadamente en este caso en particular cuento con un editor extremadamente competente que filtra mis errores, ortográficos y gramaticales, y le da fluidez a las oraciones. A mi ego no le gusta ser corregido, pero en este caso tiene que tolerarlo y debería agradecerlo. Lo cual no hace, pero eso es otro tema y deberá ser tratado en otra ocasión. El punto es que, gracias al trabajo en equipo, los artículos están quedando fenomenales a pesar de las dificultades y esta camisa de fuerza que limita mis movimientos.