Las nuevas Star Wars han sido cualquier-vaina-ahí, admítelo.

El otro día viví una experiencia sin precedentes: un editor me dio una sugerencia que no era una completa estupidez. Escribí este artículo sobre las nuevas Star Wars y me dijeron que la primera persona era “demasiado blog” y mierda, tenían razón. Un par de días después les mandé los cambios y me respondieron “oye, pero eso ya lo publicamos“.  Lo peor de la historia es que el texto agarró forma con los cambios, la nueva versión es infinitamente superior.

Así que decidí publicarla por aquí, disponible después del salto

Las nuevas Star Wars han sido cualquier-vaina-ahí, admítelo.

Hace un par de años, en Twitter, los directores Rian Johnson y Duncan Jones intercambiaron una serie de insultos jocosos detrás de los cuales gritaban pidiendo ayuda. En su conversación pueden intuirse los temores y frustraciones que vienen con venderle el alma al diablo. El segundo acababa de desperdiciar valiosos años en la olvidable “Warcraft”, el primero aceptaba dirigir la segunda de la tercera trilogía de Star Wars. Dos autores de vocación artística perdidos en un corto período, absorbidos por el sistema. En la conversación, tras el velo, los directores ventilaban sobre las dificultades que presenta el invertir todo tu ser en una película que poco tiene que ver con tu visión, en la cual tienes cero poder de decisión, tan inmensa y costosa que debe complacer a la gran mayoría a como de lugar.

Con cero presupuesto y un elenco de jóvenes, Rian Johnson produjo una de las independientes más respetadas de lo que va de siglo con su ópera prima “Brick”. Una película como ninguna otra, quizás la detestes y quizás entre en tu lista de favoritas, no hay terreno medio. A pesar de que su segunda es una imitación del estilo Wes Anderson, “The Brothers Bloom” deja en evidencia un autor con algo que decir, un director con punto de vista, un escritor que comprende los misterios. Para “Looper”, su tercera, recurrió a la ciencia ficción de alto concepto y llena de acción y lo demostró: puede hacer cualquier cosa. Cada obra es totalmente diferente.

A pesar de quién controla el timón, ¿se supone que nos emocionemos por la nueva entrega de Star Wars a pesar de que Disney producirá una al año hasta que explote la tierra? Sin temor a equivocarnos, predecimos que el público en general se cansará cuando lancen la diecisiete. Y, como siempre un paso por delante de los acontecimientos, les proponemos guardar túnica y sable laser y dejar de marcar el calendario desde ya… Aunque igual hay que ver “The Last Jedi” para tener algo de qué hablar con familiares y amigos que no consideran posible la existencia de Atlántida, pero blergh…

Discutamos “Rogue One”, una película perfectamente competente, bien dirigida y de preciosa producción. Sin embargo, sin alma.  Una película que expande el Universo, rellena los espacios vacíos y repara los huecos en la historia original. Sin embargo, no aguanta mayor escrutinio. Una película que incorpora a todas las razas en la aventura principal – un latino, un indio, dos chinos – y nos brinda otra protagonista femenina. Sin embargo, blergh… Con los años el público en general recordará la escena de Darth Vader aniquilando y poco más.

Hablemos de “The Force Awakens”, un nuevo comienzo, un nuevo ciclo, una nueva esperanza… Ja, ¿lo entienden? Es gracioso porque es exactamente igual a “A New Hope”. Contiene buenos chistes pero, concediendo ciertos cambios, el argumento y los personajes coinciden con los de la película que lo comenzó todo. La diferencia fundamental entre ambas obras es que cuando George Lucas y compañía cambiaron el mundo en 1977, el fenómeno era sorprendente, no había nada de ese calibre  en el mercado. Ahora es aún otra franquicia de Disney. Debatible si es más importante que “Cars”.

En cierta entrevista el señor Lucas cuenta con horror que ejecutivos de la megacorporación le informaron que descartaron sus guiones, los cuales venían incluidos con la compra de Lucasfilm, porque querían producir una película para complacer al público. Y se agradece que las nuevas mantengan la estética de las originales y utilicen efectos prácticos en vez de CGI aquí y allá , pero es precisamente en argumento y escritura que carecen de integridad. Son aventuras decentes, pero no pasarán el reto del tiempo como sus predecesoras.

Concediendo que su público objetivo es la temprana juventud, los niños seguro las disfrutarán, las nuevas películas carecen de visión y no ofrecen mayor estímulo intelectual porque las diseñan en comité. Son cero riesgo y pura fórmula. Antes de estrenarlas las enfrentan a mil focus group y si algo molesta más de la cuenta, lo cambian sin compasión. Si algo es difícil de entender, lo diluyen. Y transmiten siempre los mismos mensajes, una y otra vez, sin posibilidad alguna de que se colee algo interesante. Igual que las canciones en la radio.

Conociendo la maquinaria publicitaria de Disney, su inversión centillonaria y que ya para este momento tienen todas las variantes fríamente calculadas, no cabe duda de que el público en general las esperará con ansias y salivará cuando se acerque el estreno en el calendario. Hasta la diecisiete, al menos.  Adelantémonos, les proponemos trazar una raya en la arena. Hasta aquí llegamos… aunque igual hay que ver “The Last Jedi” por razones anteriormente expuestas.

P.D. Aclaramos que en la realidad que se desarrolla el presente artículo, las precuelas no existieron. Aunque, si comprenden el inglés y quieren que les explote la cabeza, pasen por aquí.

Versión anterior originalmente publicada en –> http://elestimulo.com/ub/stop-wars-may-the-fourth-be-with-you/

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