Sobre el tono fantasmal en la “Atlanta” de Donald Glover

El año pasado Donald Glover me sorprendió más que nadie y a sobremanera. Poco esperaba del show de TV que creó y produjo, “Atlanta” fue aire fresco, una serie sorprendente y necesaria. Poco daba por su carrera como rapero, su alterego Childish Gambino lanzó una curva con un alucinante disco de funk del futuro llamado “Awaken, My Love!” que obtuvo su merecido lugar en mi Top 10 del 2016. Cualquiera en solitario podía ser suerte, u obra de sus colaboradores o el destino o alguna otra cosa; los dos eventos juntos demuestran la madurez de un artista.

Recientemente repasé la temporada completa de “Atlanta“, después del salto mis impresiones. SPOILER ALERT –> No continúes si no has visto los 10 episodios disponibles para el momento de publicación SPOILER ALERT: 

Cuando terminó la primera vuelta no pude evitar sentirme decepcionado, a pesar de que en general me pareció un show excepcional, le faltó un cierre explosivo. La critiqué en español (uno, dos) y en inglés (three, four), y a los días determiné exactamente que historias me pareció que dejaron en el aire: 1.- El desempleo de Vanessa, y más importante aún 2.- ¿qué pasó con el tipo al que Paper Boi le pegó un tiro en el primer capítulo?

También opinaba que, a pesar de ser un dramedy de cámara única y diez capítulos, tomaron una página que no les correspondía del libro de juego de los sitcoms y simplemente plantearon una situación tras otra, sin mantener la consistencia que el drama necesita para cocinarse como es debido.

La segunda vuelta es igual de satisfactoria, los chistes mantienen su frescura y noté varios detalles que se me habían pasado. En general me pareció más consistente y planeada con más cuidado del que percibí en principio. Por ejemplo, en la fiesta casa del oftalmólogo obsesionado con la cultura negra, Vanessa asiste precisamente porque busca trabajo. Tan desesperadamente que le miente a su amiga y clama que Earn es su esposo graduado de una de esas Universidades hiedra venenosa gringas. Es el argumento del episodio.  En cualquier caso, nadie recordará que Van está desempleada cuando comience la próxima temporada, pero quizás no sea necesario.

Por el lado de Paper Boi, a pesar de que no resuelven nada, el tiroteo es referenciado una y otra vez desde el episodio uno hasta el diez. No tiene un cierre satisfactorio, pero tampoco los puedo acusar de dejar la situación en el aire. Ya lo dije en la oda a Mad Men: “…si en la pantalla se muestra una pistola la audiencia presta atención. Es la naturaleza humana“. Con una serie debutante que cuenta con un trailer avant garde como el de arriba, los hermanos Glover no se podían dar el lujo de comenzar sin violencia. Hicieron lo que tenían que hacer para atrapar esa primera audiencia.

También debo decir que Darius AKA Lakeith Stanfield aparece lo suficiente, suele ser el tercero o cuarto en tiempo en pantalla, pero a la vez fue el único protagonista sin un episodio centrado en él. Y que la otra estrella rutilante del proyecto, Hiro Murai, dirige los episodios en los que se podía lucir y sólo esos, lo cual respeto. Igual, se nota la diferencia en el tono fantasmal cuando él no está al mando.

Por último, el carro invisible. !!!

Para cerrar y como regalo, una lista con el fenomenal “Awaken, My Love!” completo:

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